
Casa CRL
Encontrar el piso adecuado para poder transformarlo
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El proceso comenzó con la búsqueda de una vivienda que realmente tuviera potencial de transformación. Tras analizar 18 opciones y visitar 4 viviendas, encontramos este piso de 85 m² que reunía las condiciones adecuadas para convertirse en el hogar que su propietaria imaginaba.
La vivienda contaba originalmente con tres dormitorios y una distribución fragmentada. La cocina estaba escondida y separada del salón por un distribuidor estrecho y poco funcional, lo que hacía que el espacio principal de la casa resultara oscuro y desaprovechado.
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El proyecto parte de una idea clara: abrir la casa y adaptarla a una forma de vida contemporánea, donde cocinar, trabajar desde casa y recibir amigos forman parte del día a día.




El aseo se mantiene en su ubicación original, pero se integra en la vivienda mediante una solución de carpintería a medida. Una estantería abierta de madera lo oculta a través de una puerta integrada, convirtiéndolo en un elemento prácticamente invisible desde el espacio principal.
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En su interior, el mobiliario en verde suave y el revestimiento cerámico vertical aportan un toque fresco y delicado, contrastando con la madera natural que recorre el resto de la casa.



La cocina se abre completamente al salón, convirtiéndose en una pieza central de la vivienda. La península organiza el espacio y se prolonga en una mesa de comedor diseñada a medida en madera natural. Su forma rectangular con cantos irregulares aporta un carácter orgánico y cálido, además de optimizar el espacio disponible en el salón.


La madera natural aparece como hilo conductor del proyecto, aportando continuidad y calidez a toda la vivienda. En la cocina, pequeños estantes abiertos resuelven zonas donde no era posible instalar mobiliario estándar y crean espacios funcionales como el desayunador abierto, pensado para la cafetera, la tostadora y el almacenaje cotidiano.





La vivienda pasa de tres dormitorios a dos, incorporando un vestidor y un espacio de trabajo independiente. El vestidor funciona como transición entre el dormitorio y la zona de teletrabajo, de modo que el área de trabajo queda separada visualmente del descanso. Una solución sencilla que permite desconectar al final del día.

